En la vida nos relacionamos con 150 personas, no más no menos. Son 150 las personas que felicitamos en navidad, 150 personas las que una empresa debe tener para mantener un compañerismo y una organización rápida, 150 personas que nos harían un favor si lo pidieramos. Entendamos que estas 150 personas son con las que tenemos lazos fuertes, no un conocido de alguna red social que se como se llama pero nada más.
Ahora supongamos que una de estas 150 personas es nuestra pareja. Solo con esta nos sentiríamos a gusto de tocarnos, sin malpensar, ya que tenemos un grado de confianza medianamente alto a diferencia de una situación en la que un desconocido nos toca instantáneamente nos ponemos en una actitud a la defensiva, más los hombres que naturalmente tienden a generar peleas a diferencia de las mujeres.
Pero sí se preguntan entonces ¿cómo hacemos para socializar con estas personas si no es tocandonos? muy fácil, por medio de la risa. Siempre que se ríe se comienza a generar un vínculo con el otro. El tacto equivale a la risa, la diferencia es la cantidad de personas con las que se hace cada uno.
En el estudio que ha hecho Robin Dunbar encontré muchos datos que antes no había contemplado como la manera en que le hablamos a los bebes o a los perros. Exageramos nuestros gestos y vocalización. El número 150 es algo que no había contemplado antes pero que ahora que lo pienso tiene coherencia.
Hay que empezar a fijarse más en lo que nos rodea pero ignoramos.